lunes, 25 de junio de 2012

Encuéstame otra vez

¿Alguien recuerda la época primitiva en que la realidad dependía de los sucesos? Gracias a la tecnología y a numéricos métodos de conocimiento, ahora conocemos los hechos antes de que ocurran. Las estadísticas y los sondeos de opinión han logrado que dispongamos de una cosmogonía confiable, que no depende del tránsito de Venus ni del carácter de los dioses, sino de números, tendencias y porcentajes. Considerados de uno en uno, los individuos no dejan de ser caprichosos e insondables; sin embargo, su comportamiento colectivo responde a patrones fáciles de medir y de prever.

En tiempos anteriores a las encuestas, Descartes pudo celebrar la duda. Hoy en día esta molestia ya no es necesaria, al menos en lo que toca a las preferencias sociales. La ansiedad anticipatoria se vuelve crónica en temporada electoral. Todos los días las encuestas confirman lo que ya sabemos. Esto resulta tranquilizador para quien está conforme y deprimente para quien desearía concebir una esperanza.

¿Las encuestas tienen la capacidad profética de que el destino se ajuste a lo que anuncian? ¿Hay un cálculo orquestado para que esto ocurra o la voluntad de los mexicanos es tan pareja que resulta inmutable? Como se trata de preguntas sin respuesta, narro una anécdota que ofrece una parábola sobre el asunto.

Federico Cifuentes Bing, ex condiscípulo de la carrera de Sociología, me saludó el otro día con una frase enigmática: "Soy el margen de error".

Desde hace años se dedica a la sociometría. El mundo es para él un pay que se rebana en porcentajes. Me habló de "frecuencias de flujo", "puntos de inflexión" y otras expresiones de su oficio. Estaba por despedirme cuando repitió: "Soy el margen de error. No existo".

No hay nada tétrico en mi amigo. Es tan optimista que cree que el desodorante de vainilla mejora su coche y que los pelos que cruza al modo de un queso de Oaxaca ocultan su calvicie. Sin embargo, era capaz de decir: "No existo".

Aunque un voto no puede marcar una diferencia, mi amigo se identificó con el margen de error del 3%. Es lógico que un experto en sociometría se deprima más que otras personas por su falta de impacto estadístico.

"Haga lo que haga, todo sigue igual: ya sé quién va a ganar las elecciones y ya conozco todas las maravillas que no me van a suceder. El futuro, mi futuro, ya sucedió", se tocó el pecho como un mártir sobreactuado. Me pregunté si en su sistema de valores habría algo que equivaliera al voto útil y pudiera salvarlo del suicidio.

En ese momento crepuscular, el cielo llegó en nuestro auxilio. Comenzó a llover. Por unos segundos no hubo otra noticia que el agua. Nos refugiamos en el quicio de una cochera. Federico revisó el pronóstico del tiempo en su iPhone: los meteorólogos habían anunciado una tarde despejada. Este error le devolvió la confianza en el destino. "¡Hay cosas que no pueden predecirse!", sonrió con dicha demencial. No quise estropear su ánimo recordándole que los errores de los expertos en el clima son tan frecuentes que conforman estadística.

Federico Cifuentes Bing volvía a creer en el asombro. "¡Que me encuesten otra vez!", exclamó, convencido de que aún es posible que un sondeo revele una realidad inédita.

Me dio un abrazo y caminó bajo la tormenta, alzando el rostro, como si recibiera un bautizo, satisfecho de avanzar hacia un horizonte incierto.

Mientras tanto yo llegaba a otra conclusión. Las elecciones se celebran en temporada de lluvias para que el cielo -residencia de las cosmogonías antiguas- nos recuerde que existen el viento y las sorpresas, que no todo está previsto en la estadística y que las voluntades pueden cambiar como las nubes.

#YoSoy132 desea observar cómputo de votos


El movimiento #YoSoy132 solicitó al Instituto Federal Electoral (IFE) presenciar los procesos de cómputo de sufragios que serán emitidos el domingo primero de julio.

Además de la vigilancia, este colectivo pide que se explique a los ciudadanos, a través de anuncios en radio y televisión, las diversas formas válidas en las que se podrá votar.
También solicita que el árbitro electoral dé a conocer de inmediato los reportes preliminares de gastos de campaña de los partidos políticos.
Al tiempo que representantes de #YoSoy132 entregaban al IFE su misiva, otro grupo identificado como Nosotros somos Peña, interponía una queja en contra de los estudiantes por violación al código electoral en la modalidad de coacción del voto. Estamos en contra de los actos de acoso, descalificaciones, provocaciones y mentiras que el movimiento realiza en contra de la campaña de Enrique Peña Nieto., señala un comunicado.

Un jurista para el DF


La ciudad de México es por muchos conceptos una metrópoli privilegiada; no sólo es la capital de la República, pero tiene otra característica peculiar, sus habitantes están muy bien informados y en su gran mayoría politizados, tienen opiniones políticas, espíritu crítico y por tanto no son fácilmente manipulables, por ello, en la capital no es fácil llevar a cabo estrategias electorales tramposas, comprar el voto o manipular boletas y actas. Por tanto, que en las elecciones del primero de julio, según encuestas y proyecciones, se espere un nuevo triunfo de la izquierda, que sería el cuarto en la historia reciente; la novedad es, si así se puede llamar, que será, en esta ocasión, un jurista el que llegue al poder local. 

Miguel Ángel Mancera el primero cuya formación básica es la disciplina jurídica, inicialmente en la Facultad de Derecho de la UNAM y luego en otras instituciones de prestigio; por cierto, con buenas calificaciones y reconocimientos.

Que el futuro mandatario capitalino sea especialista en derecho puede ser un factor que acelere el proceso para que el Distrito Federal cuente, como las demás entidades federales, con una Constitución propia; la actual Ley Orgánica es de jerarquía menor y arrastra indefiniciones técnicas que permiten la injerencia de los poderes federales en decisiones locales; un jefe de Gobierno conocedor del derecho constitucional y con amplio apoyo popular puede mover las barreras que a ello oponen mezquindades políticas y celos en contra de los capitalinos.

En el caso del doctor Mancera, este punto será la piedra de toque de su gobierno; se define como hombre de izquierda, si bien no partidista, pues hasta hoy no milita en ningún partido; lo apoyan PRD, PT y MC, pero también y muy destacadamente Morena, el amplio movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

De su gobierno, es de esperarse, por tanto, una línea política congruente con el amplio apoyo popular que recibe; esto es, cuidado en puntos relacionados con la soberanía, la dignidad nacional, la defensa del patrimonio, la justicia social, apertura de oportunidades educativas y de trabajo y en el combate al crimen, prioridad de la prevención sobre la represión.